fbpx

Cómo organizar una boda paso a paso: todos los preparativos y decisiones

¡Oh, los preparativos de la boda! Los meses previos a la ceremonia nupcial son la primera prueba a la que os vais a enfrentar como matrimonio: cómo organizar una boda. Como ocurre con cualquier dificultad compartida, saldréis de esta más fuertes y más unidos como pareja. Si mantenéis la calma y el orden, puede que incluso disfrutéis de la planificación de la boda. Sí, sí: he dicho disfrutar.

¿Pero cómo organizar una boda nos va a hacer disfrutar con todo el trabajo que supone , Carlos? Pues yendo paso a paso, de la mano y sin improvisaciones. Para facilitaros el trabajo, he preparado esta lista completa de todas las tareas y decisiones que hay que tomar desde el momento en el que decidís vuestra boda hasta el gran día en que la celebráis con vuestros seres más queridos.

He dividido la lista de tareas de cómo organizar una boda en varias etapas, según el margen de tiempo que os recomiendo dejar para cada grupo de decisiones. Por supuesto, podéis adaptar mi propuesta de calendario a vuestro tipo de boda, a vuestras circunstancias y a vuestra forma de ser. Aunque no sigáis mi guía sobre cómo organizar una boda al pie de la letra, estoy seguro de que esta guía os servirá para mantener el orden y no dejaros ningún detalle importante en la planificación.

Cómo organizar una boda: un año (o año y medio) antes

El primer paso de cómo organizar una boda es definir las coordenadas básicas

 

Presupuesto de la boda: poco sexy pero muy relajante

La primera decisión que hay que tomar sobre cómo organizar una boda es el presupuesto. Sí, lo sé, hablar de dinero no es lo más romántico del mundo, pero decidir cuál va a ser vuestro presupuesto desde el principio os evitará disgustos y errores. ¿Por qué? Por un motivo muy sencillo: una vez que sepáis la cantidad total que vais a invertir en la boda (aunque sea una cifra aproximada), podréis distribuirla en las diferentes partidas de acuerdo a vuestras prioridades.

Cómo organizar una boda

¿Y si no lo hacemos? Bueno, si contáis con fondos ilimitados os podéis permitir omitir este paso. Pero si no es así y no establecéis un presupuesto inicial para vuestra boda, lo que puede ocurrir es que se os vaya el dinero en las primeras compras o reservas y luego no os quede presupuesto para otros servicios que se contratan más cerca de la fecha de la boda pero que tal vez para vosotros sean más importantes.

El presupuesto de la boda os servirá para establecer prioridades. Esa es la clave de este primer paso y ese es el motivo por el que tenéis que decidirlo antes que ningún otro punto de la planificación.

De acuerdo, entendido, Carlos. Pero ¿cómo narices se hace un presupuesto para una boda?

Os he preparado una plantilla para facilitaros el trabajo de cómo organizar una boda. En ella os indico una lista de partidas principales y algunas cantidades orientativas para que os hagáis una idea más clara de los gastos que puede suponer la organización de vuestra boda.

Un consejo: pensad en este presupuesto inicial como una guía orientativa. Podéis modificar partidas según vayáis avanzando en la organización, no os frustréis demasiado si luego cambiáis las cantidades porque será lo más normal del mundo.

Lo mejor de este paso es que, una vez fijado el presupuesto, podréis relajaros un poco. Una vez que sepáis cuánto podéis gastaros en cada nueva decisión, os sentiréis menos perdidos a la hora de elegir entres las múltiples opciones que os iréis encontrando

El cuándo y el dónde de la boda: la idea se convierte en realidad

La fecha y el lugar de la boda son los factores que convertirán lo que hasta ahora era tan solo un sueño en un proyecto real, que va a tener lugar en el tiempo y en el espacio.

¿Es más importante fijar la fecha o establecer el lugar de la boda?

Esta es una pregunta que os tenéis que hacer vosotros como pareja. Si tenéis claro de antemano el lugar, tendréis que adaptaros a la disponibilidad de fechas que tenga ese espacio. Si, por el contrario, en vuestra mente la boda ya se celebra en un mes o una estación concreta, tendréis que elegir entre los lugares que estén libres para esos días.

¿Nos casamos en plena temporada de bodas o elegimos una fecha alternativa?

Bueno, cada opción tiene sus ventajas y sus desventajas. Veamos los puntos positivos de cada elección:

Ventajas de casarse en plena temporada (de abril a octubre)

  • El clima suele acompañar, aunque nadie te asegura que por casarte en julio no te vaya a caer un chaparrón memorable.
  • Es más probable que a los invitados les cuadre cogerse algún día de vacaciones durante los meses de verano, aunque cada profesión tiene su calendario y, sea cual sea la fecha final, siempre habrá gente a la que le venga fenomenal y personas que no puedan organizarse.
  • Los invitados podrán elegir algún modelito de otras bodas, ya que la mayoría de ellas se celebran en estas fechas.

Ventajas de casarse fuera de temporada (de noviembre a marzo)

  • Los proveedores están más relajados y disponibles. Será más fácil elegir el lugar de la ceremonia, el restaurante, el fotógrafo... Casarse fuera de temporada es especialmente recomendable si no contáis con una antelación muy amplia.
  • El viaje de novios os saldrá más barato y además podréis plantearos destinos distintos a los de todo el mundo.
  • Vuestra boda tendrá un punto distinto en la memoria de todos los asistentes. Tal vez sea la única boda donde hayan visto a los novios con abrigo, recuerden las montañas nevadas al fondo del paisaje o disfruten de un menú distinto basado en los productos de temporada. Además no se solapará con otras bodas, con lo que los invitados más prolíficos tendrán más ganas de celebración.
Cómo organizar una boda, ¿casarse en temporada de bodas o en otras fechas?

¿Cuál es el mejor sitio para celebrar nuestra boda?

Bueno, esto tendréis que decidirlo según cómo os defináis como pareja. ¿Sois unos urbanitas empedernidos o contáis con unas fuertes raíces rurales? ¿Preferís una boda íntima o la vuestra va a ser una fiesta multitudinaria? ¿Vais a celebrar una boda religiosa o queréis una ceremonia civil en el mismo espacio donde vaya a tener lugar el banquete?

Las opciones son prácticamente infinitas. Yo he asistido a multitud de bodas como fotógrafo y cada lugar tiene su encanto. La tierra que más domino es la mía, La Rioja. Si también es la vuestra o bien os seduce la idea de casaros en una región vinícola paradigmática, tal vez os ayuden estos dos artículos sobre lugares donde celebrar bodas en La Rioja:

Las mejores iglesias para casarse en La Rioja

Las mejores bodegas para casarse en La Rioja

La lista de invitados a la boda ¿con quién queréis compartir vuestro amor?

Decidir a quién vais a invitar ​no es una cuestión secundaria ​porque determina cómo organizar una boda. Cuanto antes tengáis clara vuestra lista de invitados, antes os quitaréis este peso de encima. Además el número de asistentes condiciona otras decisiones, algunas tan importantes como el lugar del banquete y otras de carácter menor, como el regalo que se suele entregar a cada invitado.

¿A cuántas personas vamos a invitar a nuestra boda?

Bien, aquí hay algunas cuestiones que no podéis obviar. Si tenéis una familia muy extensa o unas relaciones sociales muy amplias, os costará más recortar la lista. El presupuesto, por el contrario, es un factor limitante ineludible.

Sin embargo, la pregunta más importante que os debéis hacer antes de elaborar la lista de invitados es esta: ¿Qué tipo de boda nos apetece celebrar? Porque la boda es vuestra y de nadie más. Sea cual sea la boda de vuestros sueños, esa es a la que tenéis que apuntar en cada decisión.

Habladlo largo y tendido, dejaos llevar por el corazón y por la imaginación. Y, una vez que lo tengáis claro, haced equipo entre vosotros, manteneos unidos. Porque siempre habrá quien critique vuestra decisión, sea cual sea, y es importante que no dejéis que las opiniones de los demás os hagan tambalear demasiado o, peor, os acaben llevando a una boda de la que no vayáis a disfrutar como os merecéis.

Cómo organizar una boda: la lista de invitados

Partiendo de esta premisa (hacer lo que a vosotros de verdad os apetezca, que es el pilar de toda esta guía sobre cómo organizar una boda), estas son algunas cuestiones que deberéis tener en cuenta a la hora de establecer el número de invitados:

  • Una boda multitudinaria no solo multiplica la inversión económica, sino también el esfuerzo y el tiempo que tendréis que dedicarle: encontrar un local lo bastante amplio, entregar y confirmar las invitaciones u organizar las mesas del banquete son tareas que dependen del número de invitados.
  • Una boda íntima excluye los compromisos sociales. Tendréis que explicar a vuestros padres que no vais a invitar a sus amigos aunque ellos fueran a las bodas de sus hijos y que el primo de Vitoria al que no habéis visto jamás no va a recibir ninguna invitación. Es posible que surjan tensiones, mostraos comprensivos pero no olvidéis que los límites los ponéis vosotros.
  • Ceder es un acto de amor. Si surgen desacuerdos entre vosotros, intentad tomarlo con calma y cariño. Si antes habíais dicho 'hasta aquí' pero de pronto uno de los dos se da cuenta de que prefiere añadir o quitar a alguien, ha de entrar en juego la empatía.

 

Elección de proveedores de boda ¿en qué profesionales vamos a confiar?

Un evento saldrá mejor o peor según las personas que lo hagan posible. Por eso, la elección de los profesionales que van a intervenir ​es una decisión importante dentro de cómo organizar una boda.

Ante todo:

  • No dejéis esta decisón para el último momento, porque los buenos proveedores están demandados y su calendario de trabajo se cierra pronto.
  • Confiad solo en los profesionales que os ofrecen un contrato y factura, es el único modo de protegeros ante cualquier malentendido o negligencia. El contrato debería incluir, al menos: los datos fiscales de la empresa, los servicios contratados, la fecha de la boda, el precio y la forma de pago.

 

Las fotos de la boda: el camino de vuelta al gran día

Vuestro álbum de boda será la puerta por la que podréis revivir el gran día siempre que queráis. Si elegís al fotógrafo basándoos solo en el precio o dejáis este trabajo en manos de un aficionado, estáis corriendo un riesgo considerable.

Estos son mis consejos para elegir a vuestro fotógrafo de bodas:

  • Mirad muchas fotos de boda. Investigad en las páginas web de distintos fotógrafos, veréis que cada uno tiene su estilo propio. Algunos son más tradicionales y otros tienden más al fotoperiodismo. Unos dan prioridad a la composición y otros ponen la emoción por encima de todo. No hay una única opción correcta, se trata de que tengáis claro cuál encaja más con vuestro estilo.
  • Aseguraos de contratar a un fotógrafo con experiencia en bodas. Solo un profesional experimentado sabrá reaccionar ante los imprevistos y tendrá las tablas suficientes para no dejarse nada.
  • Hablad con él o ella antes de contratar sus servicios. Al fin y al cabo va a ir a vuestra boda, tenéis que aseguraros de que os sentís cómodos con él.
  • No dejéis la elección del fotógrafo para el último momento o ya no tendrá fechas disponibles.

 

La música de la boda: el alma de la fiesta

Toda boda tiene su propia banda sonora. Las canciones que suenen ese día quedarán en vuestra memoria enlazadas para siempre a los momentos en los que sonaron.

¿Qué tipo de música queréis que suene durante la ceremonia? ¿Qué canciones queréis escuchar cuando entreguéis los regalos o el ramo? ¿Cuál va a ser vuestro primer baile? ¿Cómo va a ser el repertorio de la fiesta?

La opciones musicales son tan amplias como podáis imaginar: un cuarteto de cuerda, una banda de jazz, un coro de góspel, un DJ...

El criterio fundamental (insisto, como en todo lo que tiene que ver con cómo organizar una boda) es confiar en profesionales.

Cómo organizar una boda: la música, el alma de la fiesta

Cómo organizar una boda: nueve meses antes

Los protagonistas de la boda: novia y novio, cada uno lo suyo

Aquí, vuestros caminos se van a separar un poco. Cada uno de vosotros, con la ayuda o la compañía de un asesor de confianza, os vais a preparar para deslumbrar.

Novia, mímate: vestido, ramo​, cuidados y más

Sí, ya sé que una boda es cosa de dos y que tu pareja y tú estáis en esto juntos. Pero ahora que estamos a solas te diré que tú eres la auténtica protagonista. Todas las miradas se fijarán en ti, tú serás la luz de la fiesta. No dejes que esto te abrume. Quítate de encima todas las vergüenzas y todos los miedos. Mereces un fiestón, mereces que todo el mundo vea lo bella que eres, mereces sentirte cómoda con cada detalle de tu estilo.

Estate tranquila, ve paso a paso y disfruta de todo este proceso. Búscate una cómplice de confianza, esa que sabes que te va a entender y te va a animar, y comparte con ella tus preparativos personales. Déjate de compromisos, aquí solo valen compañeras de las buenas, de las que nunca agobian ni critican.

El vestido de novia

Parece mentira que con telas e hilos se pueda conseguir algo tan mágico. El vestido es el hechizo que convierte a la mujer en novia. Y tú tienes que buscar tu propia fórmula.

Cómo organizar una boda: el vestido de la novia

Las modas están muy bien sobre el papel de las revistas, pero sobre tu piel lo único que vale es que te sientas tú misma. Si quieres un vestido de princesa lleno de volúmenes, adelante. Si prefieres un tejido natural con caída romántica, da igual que este año se lleve otra cosa.

Tú eliges si llevas velo o no, si te pones taconazos o deportivas, si quieres marcar cintura o ir holgada.

Sí, lo sé: hay demasiadas opciones y no sabes ni por dónde empezar. Un buen arranque puede ser descartar todo aquello que sientas que no es para ti.

Otro consejo clave es reservarte tiempo. No pretendas elegir tu vestido de novia en una tarde. Guarda unos cuantos días en tu calendario para visitar varias tiendas. Si luego aciertas a la primera, mejor, pero es probable que te entren dudas y no deberías sentirte mal por ello.

Si en alguna tienda la dependienta no te convence o la ves con prisa, sal de ahí. Hay cientos de profesionales deseando atenderte como a una reina, así que no pierdas ni medio segundo con personas que no disfrutan de su trabajo. Pregunta si puedes ir varias veces y qué ocurre si cambias de opinión. Es algo que puede suceder y no querrás que te pongan malas caras.

Pruébate todo lo que te apetezca. Aunque sea solo por ver el aspecto que tienes. Puede ser divertido ser mil novias distintas en tan solo un rato, ¿no crees?

Cómo organizar una boda

 

La piel de la novia

Una piel sana y cuidada es la mejor inversión en belleza que puedes hacer. Los centros estéticos ofrecen servicios especiales para novias. Sí, están pensados para que estés más guapa, pero sirven también para mimarte y relajarte.

Regálate un tratamiento de belleza y olvídate del mundo. Desconecta del estrés de la boda, céntrate en ti misma. Recuerda: te lo mereces. Te lo mereces siempre, pero como ahora te vas a casar pues te puedes dar el gusto más que nunca. Masajes, exfoliantes, mascarillas, velos recuperadores, tratamientos iluminadores... la lista es inagotable. Elige tu preferido y mímate.

 

El maquillaje y la peluquería de la novia

Cómo organizar una boda: el maquillaje de la novia

¿En serio tengo que decidir el peinado y el maquillaje con nueve meses de antelación, Carlos?

Bueno, puedes dejar la decisión final para más adelante, pero en cuanto tengas la fecha de la boda vete avisando a tu estilista para que reserve un hueco para ti, sobre todo si te casas en primavera o verano, que es cuando hay más bodas.

Además, los tratamientos para el pelo no suelen ser de efecto inmediato, si tu cabello necesita cuidados intensivos de nutrición, brillo o volumen, cuanto antes empieces mejores resultados obtendrás.

Una vez que tengas claro cuál va a ser tu vestido, ya puedes empezar a mirar peinados. Pasa una tarde con tu estilista de confianza: enséñale fotos del vestido, cuéntale todos los detalles que te apetezca de la boda. Así podrá ofrecerte opciones que encajen contigo y con la estética de tu boda.

 

El ramo de novia

Las flores visten y hablan por sí mismas. Nos avisan de que ha llegado la primavera y nos cuentan que te vas a casar. También nos dicen cómo eres, qué es para ti la belleza, a qué tierra perteneces.

La curiosa historia de los ramos de novia

Hoy, el ramo de novia es un complemento básico para embellecer a la novia, pero en sus orígenes tenía otros significados. Al parecer, en la antigüedad las novias llevaban hierbas aromáticas, como eneldo o ajo, a modo de amuleto, con el objetivo de alejar a los malos espíritus. De hecho, los novios comían parte de estas hierbas a modo de ritual para favorecer la fertilidad. También se cuenta que en la Edad Media comenzaron a usarse flores olorosas para disimular el hedor corporal de las novias, cuyos hábitos de higiene eran... pues eso, medievales.

Venga, vale, no te suelto el rollo que a ti lo que te interesa es tu propia boda, no las bodas que se celebraron hace siglos.

¿Cómo elijo mi ramo de novia?

El ramo de novia no es perfecto por sí mismo. Lo es por su adecuación a tu vestido, a tus gustos y al estilo de tu boda.

ramo de novia de peonias

Tienes tantísimas opciones que no podría enumerarlas todas en un artículo, pero sí puedo darte algunas pautas básicas que te aconsejo tener en cuenta a la hora de elegir tu ramo de novia:

  • En primer lugar, confía en un buen florista. Ellos conocen el género mejor que nadie y saben sacarle todo el partido a las flores.
  • Elígelo teniendo en cuenta tu vestido y tu estilismo en general. Si llevas un vestido sencillo tal vez combine mejor con algunas ramitas de aspecto silvestre, mientras que a uno pomposo y lleno de vuelos pueden pegarle más flores grandes y exuberantes.
  • Infórmate sobre el significado de las flores. Cada especie de flores ha ido adquiriendo sentidos a lo largo de la historia, y tú puedes aprovecharlos para darle profundidad a tu look. Los colores de las flores también tienen su propio lenguaje, no está de más que lo tengas en cuenta.
  • Puedes usar las flores de tu ramo para hacer un guiño a tus orígenes. Las ramitas de olivo, la lavanda o los girasoles no solo te servirán para darle un aire rústico a tu estilo, también contarán una historia sobre la tierra a la que perteneces.

 Si quieres leer más sobre ramos de novia, puedes echar un vistazo a este artículo de mi blog: Cómo elegir el ramo de novia perfecto para cualquier boda

Los complementos de la novia: prescindibles e imprescindibles

Con un vestido y un ramo, ya eres una novia. El resto de complementos en realidad son prescindibles. Incluso los zapatos si sueñas con una boda en la playa a pie de mar.

Pero ¡Ay! Hay tantas cosas prescindibles que hacen la vida más bella...

A continuación vamos a hacer un repaso a algunos de los complementos que más suelen gustar a las novias, por si alguno de ellos te hace tilín a ti.

El tocado

El tocado es una declaración de intenciones: “Hola, soy una novia enamorada de los accesorios, he elegido este porque me hace única y me sienta fenomenal, ¿a que sí?”.

Pues claro que sí. Si te gustan los tocados, no busques ningún motivo adicional para lucir uno el día de tu boda. Te gustan y listo.

¿Qué tocado de novia elegir?

El que vaya más con tu personalidad, el que mejor te siente o más te represente. Por supuesto, tienes que tener en cuenta el resto de tu estilismo, pero tú eso ya lo sabes, ¿verdad?

Ahí van algunas ideas por si te hacen falta:

  • Flores
  • Plumas
  • Broches, peinetas u horquillas para el pelo
  • Piezas tipo diadema
  • Cintas para la frente
  • Lazos de tul
  • Redecilla vintage con pedrería
  • Tocados de estilo griego
  • Plumeti

 

El velo

Desde hace miles de años, mujeres de todo el mundo han cubierto su rostro con un velo el día de su boda. Los significados del velo tienen distintos matices en cada cultura, pero en general el velo ha sido siempre un símbolo de protección. Las mujeres romanas se protegían así de los malos augurios. Las orientales se protegían del rechazo en los matrimonios concertados por las familias, en los que el novio no veía la cara de la mujer hasta que se había convertido en su esposa. El velo en las bodas católicas significa una protección de la pureza de la mujer.

Vaya, esto de llevar velo no parece muy empoderador, ¿verdad? Tranquila, puedes llevar velo y seguir siendo la mujer del siglo XXI que eres a diario. Ya en la Edad Media el velo se convirtió en un símbolo de elegancia y lujo, así que puedes ponerte un velo si te apetece y no por ello perderás ni una pizca de tu fuerza y tu libertad.

El velo puede darle a tu look un aire de tradición o de personalidad, de elegancia o incluso de misterio. Todo depende de cómo seas tú, de cómo sea tu vestido y del estilismo general de la boda.

Solo hay dos premisas para decidir si llevas velo o no y cuál: que te sientas cómoda y que te sientas bella.

 

Las joyas de la novia

Las joyas no son un añadido más a tu estilismo, son una parte integral de tu look. Puedes prescindir de ellas si quieres, pero si vas a usarlas elígelas con el cuidado y la dedicación que merecen. Una joya inadecuada puede convertir el mejor de los estilismos de novia en una horterada.

Puede que dispongas de una joya familiar. Tal vez tengas la suerte de disponer de unos preciosos pendientes de tu abuela, o puede que tu madre haya guardado para ti una delicada gargantilla. Si es así, eres afortunada. Una joya de familia tiene mucho más valor que el económico. Reconoce este valor teniendo en cuenta las joyas desde el principio. Tenlas en cuenta cuando elijas el vestido, el peinado y el resto de accesorios. Ese es mayor homenaje que puedes hacerle a la persona que te ha entregado esa joya para el día de tu boda.

Cómo organizar una boda: joyas de la novia

Dispongas o no de una joya heredada, hay una serie de pautas que te ayudarán a integrar mejor las joyas con el resto de elementos que componen tu estilismo de novia.

Esta es la máxima más importante de todas a la hora de elegir las joyas que lucirás en tu boda:

  • Menos es más. Dicen que la mujer elegante es esa que, cuando se mira al espejo antes de salir, se quita algo en lugar de ponerse más adornos. Sí, hay un montón de pendientes, collares, pulseras y broches irresistibles y preciosos. Pero si te los pones todos sin ton ni son ninguno de ellos destacará como merece, y además corres el riesgo de parecer un árbol de Navidad.

Por otro lado, estos son algunos de los factores que deberás tener en cuenta cuando selecciones qué joyas quieres llevar como novia:

  • El tipo de escote. Por ejemplo, algunos escotes, como el cuello halter o el escote ilusión, no admiten collares, sino que piden otras joyas, como pendientes.
  • El color del vestido. Las joyas brillantes y el oro blanco combinan genial con los blancos más nucleares, mientras que los tonos champagne admiten mejor el oro amarillo y las piedras de colores.
  • Dónde y cuándo te vas a casar. Si tu boda es de mañana y al aire libre, serán más adecuadas joyas más finas y delicadas. Sin embargo, si va a ser una boda de noche y en un espacio cerrado puedes permitirte piezas de joyería más vistosas y extremadas.

 

Los zapatos de novia: la base de tu estilismo

No, amiga: los zapatos que elijas para tu boda no son un añadido. Si tú quieres, pueden ser la clave de tu estilo. Puede que hayas estado mirando zapatos de novia y todos te parezcan sosos o aburridos. Tranquila, no tienes por qué llevar un zapato específico de novia. Los colores intensos, los brillos despampanantes, las zapatillas de deporte: cualquier calzado se convertirá en un zapato de novia con solo colocarlo en tus pies el día de tu boda.

Así que dime: ¿qué te apetece ponerte? ¿unos taconazos azules como los de Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York? ¿unos zapatos brillantes y delicados como los de Cenicienta? ¿unas cuñas para bailar sin parar?

Sean cuales sean tus preferidos, te vendrán bien estos consejos para elegir tus zapatos de novia:

  • Piensa en el suelo que vas a pisar. Si vas a casarte en un jardín, procura no llevar tacones que se vayan a clavar en la hierba o hazte con unos cubretacones para evitar quedarte literalmente plantada.
  • Mima tus pies. Aunque se pasa volando, una boda dura muchas horas y te mereces disfrutarlas todas. Si tus pies no están acostumbrados a llevar tacones o te cuesta encontrar zapatos que no te rocen, no descartes encargar unos zapatos a medida. Además, así podrás lucir un diseño único. Las plantillas antideslizantes o almohadillas también te pueden ayudar.
  • Dos pares, ¿por qué no? Si estás decidida a llevar unos taconazos increíbles pero sabes que te costará aguantar con ellos todo el día, puedes optar por cambiarte de zapatos. Pero no te lleves de recambio los primeros que pilles en tu armario, cómprate un par cómodo pero bonito, o unas zapatillas que combinen con tu vestido aunque le den otro aire a tu estilo.
  • Cómpralos con tiempo. Si te pones tus zapatos de novia por primera vez el día de tu boda, los sentirás más duros e incómodos. Para hacerlos tuyos, póntelos de vez en cuando y date una vueltita por el pasillo de casa, así podrás adelantarte a posibles roces y ponerles solución antes de que sea demasiado tarde. ¡Ah! Y en la tienda es mejor que te los pruebes por la tarde, cuando el pie está ya más hinchado, no vaya a ser que luego no te encajen bien.

 

Novio, tu turno: traje, zapatos y complementos

Te toca, novio. Sé que te has mantenido hasta ahora en un segundo plano y que te conformas con ver cómo disfruta (y a ratos sufre) tu chica con la organización de la boda. Pero hay decisiones que son tuyas y solo tuyas. Bueno, al menos una: tu estilismo.

El traje del novio

¿Qué te vas a poner el día de tu boda? A no ser que la vuestra sea una boda temática o de aventura y tengas que disfrazarte de marciano o embutirte en un traje de buceo, te pondrás un traje. Sí, pero ¿qué tipo de traje? ¿de qué color? ¿con qué complementos?

Cómo organizar una boda: el traje del novio, tipos y consejos

Tranquilo, no empieces a sudar todavía. A continuación te voy a explicar las distintas opciones de traje de novio que tienes, para que elijas la que mejor vaya contigo.

  • El chaqué. Es el traje de máxima etiqueta, indispensable si estáis organizando una boda formal o si quieres ser un novio clásico. Ya no es obligatorio que sea negro, puedes elegir otros tonos neutros, como el gris o el azul. O atreverte con otros colores si buscas la extravagancia (eso sí, asegúrate antes de que no le va a dar un pasmo a tu futura mujer cuando te vea). El chaqué suele combinarse con chaleco (recto o cruzado) y con corbata. Este último complemento te permitirá darle al conjunto tu personalidad, ya que puedes jugar con el color y los estampados. El protocolo dice que los zapatos han de ser negros con cordones, pero puedes echar un vistazo a la alfombra roja de Hollywood si quieres inspirarte y ser rompedor.
  • El esmoquin. Un traje elegante, discreto y entallado. El que le gusta vestir a James Bond cuando se pone seductor. Su complemento preferido es la pajarita, aunque hay novios que se sienten más cómodos con corbata. El esmoquin se combina siempre con fajín. Las solapas, según los más puristas, han de ser siempre de seda. Su terminación puede ser en punta o redonda. En cuanto al color, las solapas en un tono distinto al del resto del traje marcan la identidad del esmoquin, y puedes buscar el contraste cromático para darle un aire más moderno y personal. El protocolo dice que las solapas han de ser del mismo tejido que la pajarita, el fajín y el galón de los pantalones.
  • El frac. Es un traje de máxima etiqueta, el que coloquialmente llamamos 'traje de pingüino'. Se utiliza para eventos sociales nocturnos de máxima categoría, como bodas reales o la entrega de los premios Nobel, por eso no suele ser la opción más aconsejable para una boda. Pero si eres de los que no creen en el protocolo y te apetece ponerte uno, no encontrarás mejor ocasión para lucirlo que el día de tu boda.
  • El traje. Es la opción más habitual, tan versátil como adecuada. Desde los tejidos naturales hasta las telas más brillantes, desde los colores más formales hasta los más llamativos. El traje te permite infinidad de opciones, tan solo tienes que elegir la que se ajuste más a tu personalidad. Eso sí: no olvides tener en cuenta cuestiones como el tipo de boda que vas a celebrar, el estilo de la novia, el lugar de la celebración... Si te pierdes entre tantas posibilidades, búscate un asesor o asesora de confianza (alguien que tenga idea de moda, por favor), visita a un par de sastres y déjate orientar.

 

Ahora que ya conoces las distintas opciones para la vestimenta del novio, vamos a dar un breve repaso a los distintos complementos:

La corbata del novio

Es el complemento del novio por excelencia. Utilízalo para dejar claro tu estilo. El tejido, prácticamente sin excepciones, ha de ser de seda. Pero a partir de ahí puedes optar por cientos de opciones entre el clásico gris perla y el último grito de estampados. La anchura de la corbata va desde los 5 hasta los 10 centímetros, y suele elegirse en proporción a la corpulencia del novio. En cuanto a los nudos, existen hasta catorce nudos de corbata distintos (sí, sí: catorce), aunque los más habituales entre los novios son el Windsor y el simple.

Elegir el traje del novio para una boda

 

La pajarita del novio

La pajarita es casi obligatoria si has optado por un esmoquin, aunque también puede darle un aire distinto a tu look con un traje. Para estilismos más formales, los colores más adecuados para la pajarita son el blanco o el negro, mientras que si buscas un aspecto más desenfadado puedes jugar también con tonos más vistosos. Eso sí, procura no destacar más que la novia, porque ella sigue siendo la protagonista indiscutible de la fiesta.

 

Los zapatos del novio

Los modelos más clásicos y formales de zapato para novio son los Oxford y los Legate, ambos con cordones. También puedes optar por un zapato con hebilla, un mocasín o incluso unos slippers (que nacieron como zapatillas de estar por casa de la aristocracia británica y que hoy en día se combinan hasta con esmoquin). La piel es el material por excelencia para zapatos de novio, y los tonos oscuros (negro y marrón) son un acierto asegurado, pero si eres un novio atrevido puedes permitirte jugar con otros colores y materiales más llamativos.

Los zapatos del novio, parte de cómo organizar una boda

 

Los gemelos del novio

Los gemelos son el complemento del novio que permite más juego. Los hay de todo tipo, desde los más clásicos tipo joya hasta los más divertidos con todo tipo de formas y colores. Una vez más todo depende de tu estilo y de lo atrevido que seas con tu estilismo, pero no olvides que los gemelos deben combinar con el resto de tu indumentaria. Por mucho que te guste o te divierta un determinado modelo, no lo elijas sin estar seguro de que es adecuado para tu traje o tu camisa.

gemelos de novios personalizados

Cómo organizar una boda: seis meses antes

Papeleo de boda: iniciar el expediente matrimonial

Sí, la fiesta es lo mejor de la boda, pero casarse no deja de ser también un trámite y, como tal, requiere cierto papeleo. Unos seis meses antes de la boda tendréis que solicitar la apertura de vuestro expediente matrimonial en el Registro Civil de vuestra localidad. Para ello tendréis que presentar algunos documentos: solicitud de matrimonio, declaración jurada del estado civil, DNI o pasaporte, certificado de nacimiento y certificado de empadronamiento.

Para realizar este trámite deberéis acudir los dos, así como un testigo (con su DNI y fotocopia). Este testigo puede ser distinto al de la ceremonia. Una vez aprobado vuestro expediente matrimonial, deberéis pagar la tasa correspondiente si lo hacéis en el ayuntamiento, ya que en el Registro civil es gratis. A partir de ahí ya podéis solicitar la fecha.

Si habéis optado por una boda religiosa, es posible que en vuestra parroquia os faciliten esta parte del papeleo, parte ineludible de cómo organizar una boda.

La luna de miel

Por fin llegó lo mejor de ​cómo organizar ​una boda: la luna de miel. Qué ganas, ¿verdad? Un viaje a lo grande, para recordar toda la vida. El mundo es enorme y está lleno de rincones en los que celebrar vuestro amor, ¿cuál vais a elegir?

La primera decisión que debéis tomar en cuanto al viaje de novios es el tipo de destino que más os apetece disfrutar. ¿Una playa paradisíaca? ¿Una ruta por la naturaleza más salvaje? ¿Un recorrido por grandes ciudades? ¿Un viaje en coche por carreteras poco transitadas? Incluso podéis combinar varias opciones si vuestro presupuesto y vuestro tiempo os lo permiten.

Novios en una playa

Los viajes se empiezan a disfrutar desde el primer momento en que piensas en ellos. Así que cuanto antes os pongáis a mirar opciones, antes empezaréis a pasarlo bien.

Hay dos maneras de organizar una luna de miel: por libre o a través de una agencia de viajes. Las dos opciones son perfectamente válidas, todo depende de la experiencia que tengáis como viajeros y las ganas que tengáis de ocuparos de cada detalle.

Lo mejor de organizar el viaje de la boda por vuestra cuenta es la libertad de escoger hasta el último detalle. También puede suponer cierto ahorro en el precio final, aunque esto dependerá de vuestra pericia y experiencia organizando viajes, ya que las agencias también pueden proponeros ofertas interesantes. Muchos hoteles ofrecen detalles a los recién casados, así que podéis comentar que es un viaje de novios para que os den un trato un poco más especial.

La ventaja de confiar en una agencia para contratar vuestra luna de miel es la tranquilidad que aporta contar con un profesional que se encargará de gestionar cualquier imprevisto.

Tanto si os encargáis vosotros como si dejáis el viaje de novios en manos de una agencia, es importante que contéis con un seguro de viaje. La luna de miel supone una inversón importante y un seguro es el mejor modo de protegerla.

Importante: no os olvidéis de comprobar la documentación que hace falta para viajar a cada país.

 

El menú de la boda

Del menú de la boda depende en gran medida la satisfacción de los invitados. Un banquete que dure más de la cuenta o que se quede escaso puede estropear para siempre el recuerdo que los demás tengan del día de vuestra boda.

Por eso, en este punto de cómo organizar una boda es especialmente importante que tengáis en cuenta a los demás, sin dejaros guiar solo por vuestros gustos. Cuidado con los riesgos y los experimentos.

¿Cómo organizar una boda? Elección del menú de boda

Ojo, que tampoco hace falta que os quedéis con lo de siempre (entrante, pescado, sorbete, carne y postre). Pero sí que sigáis algunas pautas:

  • Antes de contratar, constrastad lo que os digan con opiniones reales, a poder ser de primera mano y no solo de novios, sino también de invitados. Seguro que has ido a alguna boda donde no has comido como deberías pero los novios ni se han enterado.
  • Aseguraos de que nada va a escasear. No es cuestión de empapuzar a nadie, pero sería muy triste que alguien quisiera repetir y se quedara con las ganas.
  • Confirmad que contáis con alternativas para las personas con alergias, veganos o vegetarianos, diabéticos y embarazadas. No hay nada peor que ver pasar montones de comida por delante en una boda y no poder probar nada.
  • Si elegís el formato cóctel, donde el menú se sirve de forma continua en forma de tapas o canapés, confirmad que todo el mundo podrá tomar asiento si lo desea. No es cuestión de tener que robarle la silla al vecino o no poder descansar los pies un rato.

 

La decoración de la boda

Todavía hay quien no le presta importancia, pero la decoración, si se trabaja bien, puede marcar la diferencia entre una boda cualquiera y una boda de ensueño. Insisto: si se trabaja bien, porque si te limitas a amontonar flores y lazos a tutiplén, tu boda puede resultar una auténtica horterada.

La buena decoración no está tanto en los elementos decorativos sino en el gusto de quien se encarga de combinarlos. Con velas, ramitas y tablas de madera, un buen profesional puede convertir un espacio común en un lugar mágico.

Lo mejor de la decoración de una boda es que el invitado se siente mimado, puede palpar el cariño que habéis puesto en cada detalle y eso es reconfortante. Por eso tenéis que dedicarle tiempo a este​ aspecto cuando penséis cómo organizar la boda.

En este punto, por favor, dejaos asesorar por un profesional. Captará vuestro estilo y lo convertirá en el ambiente de vuestra boda.

La decoración es una clave de cómo organizar una boda

 

El coche de la novia

Dime, futura novia, ¿cómo quieres llegar a la ceremonia? Tal vez hayas soñado con bajarte de un coche de caballos o te apetezca una propuesta vintage como una Vespa con sidecar. Puede que prefieras ir andando o que estés pensando en alquilar un helicóptero. Quizás te guste la idea de intentar meter tu voluminoso vestido en el mini de tu primo. O hayas rescatado del desguace un Renault 19 clavado al que tenía tu pareja cuando os conocisteis.

En cuanto al vehículo de la novia, no hay más límite ni más norma que las que tú misma te quieras poner. Todo depende de tu estilo y el de tu boda. El coche antiguo no es obligatorio ni tampoco las excentricidades. Haz lo que te haga sentir cómoda, ni más ni menos.

Eso sí: infórmate de si el lugar de la ceremonia tiene alguna limitación, no vaya a ser que se te olvide pedir un permiso al ayuntamiento y tengas que dejar el coche de caballos un par de calles más lejos, donde nadie lo vea.

 

Las alianzas de boda

De todas las inversiones que vais a realizar para el día de vuestra boda, hay dos que vais a seguir usando siempre. Una es el álbum de bodas, con el que podréis revivir cada instante. Y otra, todavía más permanente, son las alianzas, que os recordarán cada día vuestra unión.

El uso de anillos en el matrimonio se remonta los faraones de Egipto. Puedes leer sobre su evolución histórica si te gustan la historia y los símbolos, pero déjame al menos comentarte como curiosidad que no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se generalizó su uso en los hombres, que llevaban los anillos al frente para recordar a sus esposas.

El oro es el metal por excelencia de los anillos de boda, admitido en cualquiera de sus colores, pero no es la única opción. La plata, el platino, el titanio o el carbono son materiales alternativos que también mantendrán para siempre vuestras alianzas.

Cómo organizar una boda: tres cuatro meses antes

 

Reparto de las invitaciones

Sí, ya todo el mundo sabe cuándo y dónde os vais a casar. Pero el reparto de las invitaciones forma parte del ritual, por eso tenía que formar parte de esta guía sobre cómo organizar una boda.

Por un lado, la entrega de las invitaciones tiene un valor emocional: es el primer contacto de vuestros invitados con la boda. Es como si la boda empezara a convertirse en algo tangible.

Además, entregar las invitaciones también tiene un sentido práctico, porque recopila la información básica de la boda y es útil que los invitados la tengan a mano.

El diseño de las invitaciones es una tarea agradable dentro de lo que es la organización de la boda. Confiad en un profesional y aseguraros de tener claros los plazos de entrega, para no andar con prisas a última hora y tenerlas en casa con tiempo suficiente.

Hay invitaciones de todo tipo: con o sin foto, divertidas o formales, alargadas o cuadradas, en color o en blanco y negro. Elegid el estilo que más os guste, pero procurad que vayan a tono con el tipo de ceremonia.

Las invitaciones de boda se reparten tres o cuatro meses antes de la boda

Y no olvidéis incluir, al menos, estos datos:

  • Vuestros nombres
  • La fecha de la boda
  • El lugar donde se celebra la ceremonia y el almuerzo o cena
  • La hora de la ceremonia y del almuerzo o cena
  • Vuestros teléfonos de contacto para que puedan confirmaros asistencia
  • El transporte (si lo facilitáis)

​En este artículo encontraréis algunas pautas adicionales para los textos de las invitaciones de boda.

La organización de las mesas

He aquí una de las tareas menos agradecidas de cómo organizar una boda. La distribución de los invitados en mesas es pesada y delicada, pero tan importante que de ella depende lo a gusto que vayan a estar vuestros invitados.

La disposición definitiva no la tendréis lista hasta poco antes de la boda. Mucha gente confirma su asistencia o su ausencia apenas unas semanas antes, ya sea por dejadez, por imprevistos o por obligaciones laborales. Sin embargo, podéis ir creando vuestro propio esquema sobre el que hacer después los ajustes pertinentes.

¿Cómo organizar las mesas de la boda?

Estas son algunas pautas básicas a seguir al distribuir las mesas del banquete de bodas:

  • Cread grupos lógicos: la mesa de los amigos del pueblo, la de los tíos de ella, la de los compañeros de trabajo, etc.
  • Tened en cuenta las relaciones personales. A veces hay tiranteces entre familiares o amigos. Si no estáis al tanto por falta de contacto, podéis preguntar a alguien de máxima confianza si hay personas a las que es mejor mantener separadas.
  • Cuidado con los que no os encajan en grupos genéricos. No es cuestión de amontonarlos a todos en una mesa o se sentirán desplazados. Procurad integrarlos en grupos con los que tengan cierta afinidad: edad o procedencia, por ejemplo.

Los detalles para los invitados

Este punto es más complicado de lo que parece. Todos queremos ser originales, a ser posible prácticos y no pasarnos de precio. Son unas cuantas variables y no es fácil combinarlas. Pero tampoco es imposible.

Hay infinidad de opciones, pero veamos al menos algunos tipos para que podáis tener una orientación:

  • Un detalle para el cuidado personal. Jabones artesanos o espejos para el bolso, por ejemplo. Con un packaging mimado pueden ser regalos muy bien recibidos.
  • Un accesorio tecnológico, como unos auriculares, una batería externa para el móvil o un USB.
  • Un regalo gourmet: miel, mermelada, chocolate, vino. Con una buena presentación, un obsequio gastronómico conquistará a todos los invitados, además de homenajear a los productos de la tierra.
  • Un obsequio solidario. Cada vez más parejas optan por donar el dinero de los detalles de los invitados a ONG y apoyar así causas con las que están sensibilizados. Muchas de estas organizaciones ofrecen papelería personalizada para dar a conocer a los invitados en qué se ha invertido esta partida de la boda. Las tiendas de comercio justo también disponen de detalles específicos para bodas.
  • Un gesto ecológico. Una plantita, una bolsa de semillas, un kit de siembra. Los regalos ecológicos aportan un valor añadido. Si eliges esta opción, los invitados se llevarán algo vivo de tu boda, que podrán seguir cuidando mucho tiempo después.

 

Organizar el servicio de autobuses para los invitados de la boda

El transporte para los invitados se ha convertido en una partida prácticamente obligatoria en la planificación de una boda. Todo el mundo agradece contar con un autobus, así no pierden tiempo en aparcar y pueden volver a casa sin tener que conducir.

Aunque todavía no tengáis todas las confirmaciones, ya podéis hacer una estimación y pedir presupuestos indicando la fecha y el lugar, así después solo os quedará dar una cifra final.

 

Cómo organizar una boda: dos meses antes

Reservar el hotel para la noche de bodas

Procurad no dejar la reserva del hotel para última hora, así os evitaréis disgustos y desplazamientos más largos de la cuenta. Si celebráis la boda en un hotel, lo más cómodo es pasar la noche de bodas en el mismo establecimiento. Si no es el caso, buscad la opción más cercana, después de un día tan intenso no tendréis ganas de viajes largos.

Elegir el hotel de la noche de bodas, una de las últimas decisiones de cómo organizar una boda


Elegir la música para cada momento de la boda

La vuestra va a ser una boda de película, así que necesitaréis una banda sonora. Tenéis que elegir canciones que tengan un significado para vosotros y que sean adecuadas para cada momento.

La ceremonia, por ejemplo, pide canciones suaves y emotivas. Contar con un coro o algún instrumento en vivo multiplicará por mil el efecto de cada canción.

El banquete también cuenta con momentos clave que merecen música. La llegada de los novios debería ser alegre, el arranque de la fiesta. La entrega del ramo u otros obsequios puede ir acompañada de canciones que tengan un sentido para los destinatarios de los regalos. La tarta nupcial tal vez pida algo más romántico. No olvidéis concretar este tema con el restaurante con antelación.

Y, por supuesto, el baile. La canción que elijáis para abrirlo os definirá como pareja. En realidad todo está permitido. Desde lo más clásico hasta las coreografías impensables. Buscad algo que os guste y os emocione a los dos, seréis el centro de todas las miradas pero deberíais sentiros como si fuerais las únicas dos personas del universo.

Instante del baile de los novios en la boda

Una fiesta con música en vivo dejará fascinados a vuestros invitados, pero un DJ que sepa animar en cada momento también puede ser una magnífica solución. No es necesario que le paséis una lista con el repertorio completo, podéis hacer algunas sugerencias pero lo mejor es confiar en un profesional que sepa adaptarse al desarrollo de la fiesta.

Cómo organizar una boda: un mes antes

¡Qué nervios! Ya no queda nada para el gran día. Bueno, podéis estar tranquilos, ya sabéis cómo organizar una boda y está casi todo listo. Tenéis hechos todos los deberes, así que toca relajarse y ocuparse tan solo de los últimos detalles:

  • Llamar y volver a confirmar con todos los proveedores contratados.
  • Confirmar la asistencia de los invitados.
  • Probar el menú de la boda y decidir los últimos detalles.
  • Realizar la prueba final del vestido de la novia y el traje del novio.

Y el último consejo, que es el más importante: sonreíd y disfrutad. Estáis enamorados y lo vais a celebrar con todas las personas que os quieren. Sois dos locos afortunados. Dos estrellas dispuestas a brillar con una sola luz.

Insert Image
Comparte este artículo:

Deja un comentario